viernes, 17 de mayo de 2013

Es muy importante tener ambiciones, gustos, practicar cosas que te gusten y relajen, y si es posible tratar de ser bueno en ello.
Muchas personas tocan instrumentos, bailan o practican algún deporte.
En los años de instituto, profesionales recomiendan hacer algo así para “despejarnos” y que nos pueda servir de descanso.
Personalmente, debo decir que  esto me resultaba una tontería ¿Cómo practicar algo que te guste te puede ayudar a estudiar mejor? Estuve años practicando tenis, no sabía lo que era estudiar sin tener un par de veces a la semana una actividad que sirviera de tubo de escape. Este año me lesioné una rodilla y he tenido que dejar el tenis, creo que el único deporte que me gusta y por el que he llegado a sentir que podría llegar a algo.
Cuando supe que debía dejar el tenis, intenté buscar un nuevo pasatiempo. Probé con la pintura, pero enseguida aparecían comparaciones o críticas que ponían mis dibujos al nivel del subsuelo. Traté de aprender a tocar el piano, pero nuevamente aparecían criticas que me hacían desmoralizarme y finalmente lo volví a abandonar. Finalmente, descubrí que me gustaba la fotografía y quise hacer algún curso de esta, pero casi todos a los que se lo comentaba me decían que era una tontería que no valdría la pena, así que ni lo intenté.
Tras estar un año sin hacer ninguna actividad extraescolar que me sirviera para descansar y airearme, he descubierto que es verdad lo que dicen, es más fácil cuando puedes dedicar un rato de tu tarde a algo que te guste.
Recomiendo ahora a los estudiantes, les vaya bien o mal en los estudios, hacer lo que les gusta, realizar todo aquello que les atrae. Sin importar comentarios, críticas o comparaciones de la gente ya que escucharlos no servirán para nada. Realizando esto, muchas veces te resulta menos complicado mantener una sonrisa en la cara incluso.

Elena García Candau 

¡Envidia!


¿Qué es la envidia? Según la Real Academia de la Lengua Española, es un sentimiento que se define así:
<<Tristeza o pesar del bien ajeno>>. ¿Sentir envidia de alguien significa que no te alegres de sus logros, virtudes o posesiones? Yo no lo creo. Cuando siento envidia de alguien, yo quiero lo mismo para mí, no me siento triste de que otra persona lo tenga.
La primera vez que sentí envidia de alguien, la sensación tan que tan bruscamente recorrió mi cuerpo me desconcertó. Tristeza, ciertamente. Algo cercano a la furia corroyendo mis venas, pero no hacia aquello que la desencadenó, sino a mí misma, a la casualidad y a las circunstancias. Furia hacia ese sentimiento sin nombre que se traduce en "¿Por qué yo no?". Y, además de todo ese resentimiento, un matiz de deseo.
Pero nunca tomé medidas. No traté de hacerme con esa característica, objeto, ni desarrollar circunstancias similares. No robé, no imité. ¿Por qué el resto del mundo ataca a las personas que inspiran sentimiento de envidia? Belleza. Dinero. Familia. Poder. Inteligencia. Amistad. Salud. ¿Cuántas cosas puede pedir la gente sin darse cuenta de las que ya tiene?
Eso me ocurrió a mí, sí. Sumida en mi penosa autocompasión. Planteándome el por qué no sería más guapa, más delgada, más inteligente, más culta, mejor persona. Por qué mi familia no estaría más unida, y mis tíos, primos y abuelos se peleaban unos con otros contínuamente. Por qué mi padre tendría que trabajar tanto y mi madre estaría tan malita.
No sé qué fue lo que ocurrió que cambió mi vida. ¿Que crecí? ¿fue algún hecho? ¿una hospitalización? Ni idea. Pero un día se me ocurrió mirar a mi alrededor, y un cosquilleo similar al de la adrenalina se instaló en mi pecho, al darme cuenta de que era feliz.
Mi casa, ese lugar cálido y acogedor donde he crecido y jugado, me hace feliz. El hecho de que mi padre tenga trabajo. Que mi madre siga a mi lado me hace feliz. Tener acceso a educación y a cultura.
Y cosas triviales, como que mi amiga me diga <<que soy la más mejor>>. Aprender un nuevo idioma. Ponerme a jugar a la playstation con mi hermano mayor, cantar con mi hermana mientras cocinamos, estudiar, esconderme bajo el edredón durante horas y horas a leer. Lo mucho que quiero a mis padres y a mis hermanos, el hecho de que haya personas que me aprecien y me soporten aún con mis defectos y mis dificultades.
La música, la literatura y hasta una puesta de sol bonita es susceptible de arrancarme una enorme sonrisa. Como debe ser, como debería ser para todo el mundo. Hay mucho por aprender y descubrir, y somos afortunados de conocer algunas de las infinitas sensaciones que este planeta y sus habitantes nos ofrecen.
Cristina Elena Castro

jueves, 16 de mayo de 2013

El físico no importa.


No sé exactamente si esto que voy a hacer es un crédito, pero desde luego es una reflexión que me hago a mi mismo y para demostrar apoyo moral a una compañera. Todo se remonta a hace una semana, era primera hora y como cada viernes, entramos en ética. Fátima, nuestra profesora, nos quiere enseñar un crédito de nuestra compañera Cristina. Todos nos quedamos anonadados al leerlo ya que ninguno tenía constancia de él problema que Cristina venía acarreando desde hace años. Ella estaba siendo acosada por su aspecto físico hasta un punto extremo, algo que desgraciadamente ocurre diariamente a muchas personas, en especial a niños durante el horario escolar. Además estas personas que insultan a Cristina no la conocen de verdad porque, aunque piensen que por fuera es como es, por dentro es impresionante y tiene un gran corazón a parte de sus grandes (pero grandes) cualidades que tiene con respecto a la literatura. Por lo menos a mí siempre me deja alucinado.
Personalmente esta historia me ha hecho reflexionar y sacar a la luz que yo también he vivido cosas similares a los de mi compañera, porque la gente se metía conmigo también: por mi aspecto físico y sobretodo, aunque parezca que no molesta, con mi sexualidad. Desde hace años me dicen insultos como “mariquita” y yo no sé el porqué de estos insultos. No sabía si es por algo que hice de pequeño, pero lo que sé es que me lo siguen diciendo sin ninguna razón. Además yo sé que no soy homosexual, pero habrá alguien por ahí al que no le caiga bien y se dedica en su tiempo libre a meterse conmigo en ese sentido y seguro que con otras personas. Si es verdad que desde hace tiempo la frecuencia con la que la gente se mete conmigo ha disminuido  pero sigue molestando de vez en cuando.
Con esto quiero decir a Cristina y a todo el mundo algo que desde chico lo tengo muy claro, y es que no importa como somos y lo que los demás piensen sobre nosotros, con tal de sentirte bien contigo mismo, puedes ser feliz y eso es lo que importa.
Jaime Hernández.

lunes, 6 de mayo de 2013

El CGPJ insiste en que el decreto contra desahucios de Andalucía es 'positivo'



La portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Gabriela Bravo, ha insistido este jueves que la decisión de la Junta de Andalucía de expropiar a los bancos el uso de las viviendas hasta un máximo de tres años para evitar el desahucio de sus inquilinos, es "positiva", siempre y cuando estas medidas encajen con el ordenamiento jurídico español.
En declaraciones a Radio Nacional, Bravo ha dicho que es "muy positivo" que las administraciones "demuestren" ya "preocupación" y "sensibilidad" por la situación de exclusión social en la que se encuentran muchas familias españolas que "están en el umbral de la pobreza" y, según ha insistido, los poderes públicos "no pueden ser ajenos a esa situación".
Como ya sabemos, los desahucios están siendo una forma rápida de los bancos de “mandar” a gente a la calle. En Andalucía es donde se producen más desahucios en toda España pero, gracias a esta medida aplicada por la junta, se podrá ralentizar el proceso y evitar así bastantes desahucios.
Para mí, es bueno que el gobierno de una comunidad autónoma como Andalucía tome medidas para solucionar este grave problema como es el de desahuciar a personas.
Lo que mas relación veo con la ética de este tema es la necesidad de las personas a una vivienda digna y de cómo poco a poco, nosotros, el ser humano nos lo estamos cargando entre nosotros mismos, sin pensar en las consecuencias que un futuro esto pueda llegar a tener.
Pero también la solidaridad de las personas ajenas a estas pernas que van a ser desahuciadas, ya que, como podemos ver en la tele, continuamente existen “piquetes” contra la policía que viene a desahuciar que seguramente en su interior sepan que ellos no les gustaría hacer eso pero que, por su trabajo están obligados a hacerlo.
Jaime Hernández.