A continuación procedo a analizar el relato de Heródoto, Giges. He aquí un breve resumen del mismo:
El rey Candaules amaba a su esposa. Convencido de su "perfección", el rey comenzó a alabar sus virtudes delante de Giges, uno de sus colaboradores.Convencido de que éste se mostraría escéptico de la belleza de su esposa, lo convence para esperar en su habitación y así verla desnuda. Lo que no esperaban es que ella se percatase de la presencia de Giges, y al día siguiente, le propusiera lo siguiente: Debía de matar a Candaules y ser rey junto a ella; o morir él mismo para no caer de nuevo en la tentación. Al final, Giges acaba por asesinar al rey mientras éste dormía.
Cualquiera podría pensar que Giges acabó con la vida de Candaules por miedo a perder la suya propia, pero, ¿quién lo dice? ¿Y si se vio tentado de la oferta de controlar Lidia? Cabe la posibilidad. También existe la hipótesis de que Giges quisiera eludir el castigo por sus actos.
Más tarde, Platón reelaboró la historia. En ésta nueva versión se incluía un anillo que tiene la virtud de volver invisible a su poseedor.
Yo defiendo que debe haber motivos sólidos para llevar a cabo una acción, no solo el miedo a ser descubiertos o castigados, como expuso Glaucón a Sócrates tras contarle el mito de Giges y el anillo. Una buena persona seguiría haciendo lo correcto tras encontrar el anillo, no cometería faltas y delitos solo porque no puede ser descubierto. Ante este punto, Sócrates insistía en que, por muchos beneficios que se puedan cosechar de la injusticia, solo son felices las buenas personas. Sin embargo, yo discrepo de este punto, pues siempre existirán aquellos que conseguirán sus objetivos ilícitamente y sin pizca de remordimiento, como creo que sería el caso de Giges.
También habrá quien diga que Giges solo actuaba bajo coacción. Hacer las cosas por obligación o por elección marca la diferencia sobre quienes somos.
Quiero pensar que yo preferiría morir a usurpar un derecho que no me pertenece, y más aún con el cargo de conciencia de haber sesgado una vida. Pero, claro, yo nunca he tenido que elegir entre lo que yo quiero o lo que es correcto, no a gran escala.
lunes, 10 de junio de 2013
sábado, 8 de junio de 2013
Giges de Herodoto
El rey Candaules estaba muy enamorado de su esposa y pensaba que era la más guapa del mundo. Entre sus oficiales preferidos estaba Giges. Candaules empezó a elogiar las virtudes de su mujer ante él, el rey cría que Giges estaba pensando que exageraba, por lo que le propuso que entrara en el dormitorio y viese a la reina desnuda con sus propios ojos.
Giges negaba esta petición por las horribles consecuencias que tendría esto sobre él, pero las insistencias de su rey le hicieron aceptar. Lo que harían es que Candaules diría que se iba a la cama, se llevaría a Giges y escondería a este detrás de la puerta, de manera que la reina no le pudiera ver pero él sí a esta. Al caer la noche hicieron lo pactado y cuando llegó la reina a sus aposentos empezó a quitarse la ropa. Giges lo vio todo perfectamente y cuando salió la reina lo vio, pero no dio la voz de alarma.
Al día siguiente la mujer hizo llamar a Giges, este no sospechaba sobre que la reina supiese lo sucedido la noche anterior. Al llegar la reina le dijo que tenía dos opciones, o matar a Candaules y quedarse con el reino y con esta o morir él. Giges atónito no pronunció palabra y después le suplicó enérgicamente a la reina que no podía escoger, pero al ver que no iba a poder disuadirla decidió matar ala rey. Giges le preguntó a la reina que cómo podría matar a su esposo, a lo que ella le respondió ''en el mismo sitio donde él me prostituyó'', la mujer quería que lo matase mientras dormía. La reina lo introdujo en el mismo sitio donde había visto a la reina y cuando el rey se durmió Giges se abalanzó contra él matándolo.
En esta historia se puede ver que hay dos dilemas morales. El primero es el de ver a la reina desnuda, este se negó, pero por la insistencia del rey tuvo que aceptar. Este es un dilema correcto/ bueno y Giges elige la decisión buena porque es incorrecta pero tiene buenas consecuencias.
El segundo dilema es el más importante porque tiene que elegir entre matar al rey o morir. En este caso muchos hubiéramos hecho como Giges porque nadie quiere morir. Es el mismo dilema que el anterior y termina con la misma decisión porque es incorrecto matar a alguien pero esto al final termina bien.
Javier Díaz Sánchez
Giges negaba esta petición por las horribles consecuencias que tendría esto sobre él, pero las insistencias de su rey le hicieron aceptar. Lo que harían es que Candaules diría que se iba a la cama, se llevaría a Giges y escondería a este detrás de la puerta, de manera que la reina no le pudiera ver pero él sí a esta. Al caer la noche hicieron lo pactado y cuando llegó la reina a sus aposentos empezó a quitarse la ropa. Giges lo vio todo perfectamente y cuando salió la reina lo vio, pero no dio la voz de alarma.
Al día siguiente la mujer hizo llamar a Giges, este no sospechaba sobre que la reina supiese lo sucedido la noche anterior. Al llegar la reina le dijo que tenía dos opciones, o matar a Candaules y quedarse con el reino y con esta o morir él. Giges atónito no pronunció palabra y después le suplicó enérgicamente a la reina que no podía escoger, pero al ver que no iba a poder disuadirla decidió matar ala rey. Giges le preguntó a la reina que cómo podría matar a su esposo, a lo que ella le respondió ''en el mismo sitio donde él me prostituyó'', la mujer quería que lo matase mientras dormía. La reina lo introdujo en el mismo sitio donde había visto a la reina y cuando el rey se durmió Giges se abalanzó contra él matándolo.
En esta historia se puede ver que hay dos dilemas morales. El primero es el de ver a la reina desnuda, este se negó, pero por la insistencia del rey tuvo que aceptar. Este es un dilema correcto/ bueno y Giges elige la decisión buena porque es incorrecta pero tiene buenas consecuencias.
El segundo dilema es el más importante porque tiene que elegir entre matar al rey o morir. En este caso muchos hubiéramos hecho como Giges porque nadie quiere morir. Es el mismo dilema que el anterior y termina con la misma decisión porque es incorrecto matar a alguien pero esto al final termina bien.
Javier Díaz Sánchez
jueves, 6 de junio de 2013
Giges.
"Resulta que el tal Candaules estaba
enamorado de su mujer y, como enamorado creía firmemente tener la mujer más
bella del mundo; de modo que, convencido de ello y como, entre sus oficiales,
Giges, hijo de Dascilo, era su máximo favorito, Candaules confiaba al tal Gíges
sus más importantes asuntos y, particularmente, le ponderaba la hermosura de su
mujer. Y, al cabo de no mucho tiempo -pues el destino quería que la desgracia
alcanzara a Candaules-, le dijo a Giges lo siguiente: «Giges, como creo que,
pese a mis palabras, no estás convencido de la belleza de mi mujer prueba a
verla desnuda.» Giges, entonces, exclamó diciendo: «Señor, ¿qué insana proposición
me haces al sugerirme que vea desnuda a mi señora? Cuando una mujer se despoja
de su túnica, con ella se despoja también de su pudor. Hace tiempo que los
hombres conformaron las reglas del decoro, reglas que debemos observar; una de
ellas estriba en que cada cual se atenga a lo suyo. Además, yo estoy convencido
de que ella es la mujer más bella del mundo y te ruego que no me pidas
desafueros».
Con estas palabras Giges trataba, claro
es, de negarse, por temor a que el asunto le ocasionara algún perjuicio, pero
Candaules le contestó en estos términos: «Tranquilízate, Giges, y no tengas
miedo de mí, pensando que te hago esta proposición para probarte, ni de mi
mujer, por temor a que ella pueda ocasionarte algún daño; pues yo lo dispondré
todo de manera que ella ni siquiera se entere de que tú la has visto. Te
apostaré tras la puerta de la alcoba en que dormimos, que estará entreabierta;
y en cuanto yo haya entrado, llegará también mi mujer para acostarse. Junto a
la entrada hay un asiento; en él colocará sus ropas conforme se las vaya
quitando y podrás contemplarla con entera libertad. Finalmente, cuando desde el
asiento se dirija,a la cama y quedes a su espalda, procura entonces cruzar la
puerta sin que te vea.»
En vista de que no podía soslayarlo,
Giges,accedió a ello. Cuando Candaules consideró que era hora deacostarse,
llevó a Giges al dormitorio y, acto seguido, acudió también su mujer; una vez estuvo
dentro, y mientras iba dejando sus ropas, Giges pudo contemplarla. Y cuando, al
dirigirse la mujer hacia el lecho, quedó a su espalda, salió a hurtadillas de
la estancia. La mujer le vio salir, pero, aunque comprendió lo que su marido
había hecho, no se puso a gritar por la vergüenza sufrida ni denotó haberse
dado cuenta, con el propósito de vengarse de Candaules, ya que, entre los
lídios -como entre casi todos los bárbaros en general-, ser contemplado desnudo
supone una gran vejación hasta para un hombre.
Por el momento, pues, sin ninguna
exteriorización, se mostró así de tranquila. Pero en cuanto se hizo de día,
alertó a los servidores que sabía le eran más leales e hizo llamar a Giges.
Este, que no pensaba que ella estuviera al tanto de lo sucedido, acudió a su
llamada, pues ya antes solía, cuando la reina lo hacía llamar, presentarse a
ella. Y cuando Giges llegó, la mujer le dijo lo siguiente: «Giges, deentre los
dos caminos que ahora se te ofrecen, te doy a escoger, el que prefieras seguir:
o bien matas a Candaules, y te haces conmigo y con el reino de los lidios, o
bien eres tú quien debe morir sin más demora para evitar que, en lo sucesivo,
por seguir todas las órdenes de Candaules, veas lo que no debes. Sí, debe morir
quien ha tramado ese plan, o tú, que me has visto desnuda y has obrado contra
las leyes del decoro.» Por un instante, Giges quedó perplejo ante sus palabras,
pero, después, comenzó a suplicarle que no le sumiera en la necesidad de tener
que hacer semejante elección. Sin embargo como no logró convencerla, sino que
se vio realmente enfrentado a la necesidad de matar a su señor, o de perecer él
a manos de otros, optó por conservar la vida. Así que le formuló la siguiente
pregunta: «Ya que me obligas -dijo- a matar a mi señor contra mi voluntad, de
acuerdo, te escucho; dime cómo atentaremos contra él.» Ella, entonces, le dijo
en respuesta: «La acción tendrá efecto en el mismo lugar en que me exhibió
desnuda y el atentado se llevará a cabo cuando duerma.»
Después de haber tramado la conspiración,
al llegar la noche, Giges siguió a la mujer al dormitorio. Ella, después de
entregarle un puñal, lo ocultó detrás mismo de la puerta. Y, al cabo, mientras
Candaules descansaba, Giges salió con sigilo, le dio muerte y se hizo con la
mujer y con el reino de los lidios. Precisamente Arquiloco de Paros, que vivió
por esa misma época, mencionó a Giges en un trímetro yámbico. Se apoderó, pues,
de la realeza y fue confirmado en ella por el oráculo de Delfos. Sucedió, en
efecto, que, como los lidios consideraban intolerable la muerte de Candaules y
estaban en armas, los partidarios de Giges y el resto de los lidios convinieron
en que, si el oráculo prescribía que él fuera rey de los lidios, en ese caso
reinaría; pero, de lo contrario, restituiría el poder a los Heráclidas. Y,
efectivamente, el oráculo lo prescribió y así Giges se convirtió en rey."
En este relato claramente se pueden ver dos
dilemas. El primero, es el de ver a la mujer del rey desnuda, ya que a pesar de
ser algo que no le terminase de disgustar estaba contra la ley y podría tener
consecuencias.
No pienso que la decisión tomada fuera la
mejor pero normalmente cuando nos insisten en algo que nosotros en el fondo
queremos tendemos a ceder.
El segundo dilema que se puede observar es
la de matar a su amigo para salvar su vida, tras haber cometido un error debe
matar al marido de la dama a quien vio desnuda para salvar la vida. El ansia de
poder y el miedo a la muerte son dos grandes herramientas para que se decantase
a hacerlo.
ELENA GARCÍA CANDAU.
Crédito sobre Giges, por Jaime Hernández.
Esta historia nos cuenta un caso de Candaulismo, en
referencia a su creador Candaules, que como podemos ver es un caso extraño en
el que éste tipo le pide a Giges (criado de Candaules) que vea a su mujer
desnuda, y éste atónito y obedeciendo una orden acepta.
Giges se aproxima con Candaules a la habitación de la reina
y contempla y admira la figura de tan semejante belleza sin sus vestiduras,
pero la reina se da cuenta. Con el ansia de vengarse de su esposo
Candaules, le ofrece a Giges dos opciones: o matar a Candaules y apoderarse de
ella y de su imperio, o morir en ese mismo instante, y Giges decide matarlo. Por
la noche mientras dormía, en el mismo cuarto donde Candaules obligó a
“prostituir” a la reina, Giges le mató, apoderándose así de su imperio y de su
esposa.
Es un claro caso de inmoralidad, ya que al estar Candaules
enfermo de Candaulismo desea ver la práctica sexual en la que un hombre obtiene
placer al observar a su mujer copulando o siendo admirada por un tercero, en
este caso la segunda hipótesis y su mujer se da cuenta de que Giges la está
observando con pasión, así que decide vengarse de esa manera tan cruel. Aunque
también existe atracción por parte de Giges a la reina, ya que podría haberle
dicho que matase a Candaules, pero le dice que al matarle se tiene que quedar
con ella y apoderarse de su imperio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
