viernes, 7 de diciembre de 2012

"...tal vez sea lo que necesitas para ser realmente feliz..."

Un día, paseando por la calle vi algo reluciendo en el suelo.
“¡vaya! ¡Una moneda de un céntimo! ¡Paso de agacharme!” pensé.
Unos pasos más adelante me crucé con Pepe, la persona más optimista y sonriente que jamás haya conocido. De pequeños éramos amigos, pero hacía años que perdimos el contacto.
Yo había comenzado a trabajar en una de las multinacionales más importantes de la zona, y él sin embargo no trabajaba. De joven dejó los estudios y ahora vive pidiendo dinero.
Tras contarnos un poco nuestra vida él continuó su camino. Yo me paré un segundo para darle mi tarjeta e intentar enchufarle en mi empresa.
Al girarme, me di cuenta de que se estaba agachando a coger la moneda de un céntimo del suelo.
De un salto y con una sonrisa en la cara vino a mí.
-¡Mira lo que he encontrado! ¡Soy el hombre más afortunado del mundo!
Miré bien lo que sostenía entre los dedos, la moneda de un céntimo.
La sonrisa de Pepe era sincera, no se estaba intentando quedar conmigo aunque, ¿cómo alguien podía ser tan feliz con solo un céntimo?
Le extendí mi tarjeta con mi número para que me llamara y ayudarlo. Me dolía ver a un antiguo compañero así.
Con una sonrisa la cogió, asintiendo en gesto de agradecimiento. Acto seguido, hizo un avión con ella y la lanzó.
-Siéntete solidario, acabas de ayudar a alguien que necesita trabajo.
Me quedé alucinado con lo que había hecho. No podía creerlo.
-Pero, ¿qué haces?- le pregunté. - ¡Era para ayudarte a ti!
Empezó a reírse, y tras las carcajadas contestó:
-Yo no necesito tanto el trabajo como otros, si el destino no me lo trae, yo no lo forzaré a venir. Quien encuentre el papelito, se podrá sentir tan afortunado como me siento yo ahora.
No creía lo que estaba viendo.
Nos despedimos. Él, mirando su moneda, se dispuso a atravesar la carretera con la mala suerte de que un coche lo lanzó por los aires. Llamé al hospital, aunque tal vez poco pudieran hacer.

Unos años después, encontré en el suelo una vieja moneda de un céntimo. Me acordé del extraño día con Pepe. Igualmente me agaché. Al levantarme vi a Pepe en una silla de ruedas. “Pero, ¿no estaba muerto?” me pregunté.
Le saludé.
-¡Hola! ¡Cuánto tiempo! ¡Pensé que habías fallecido!
Él lanzó una carcajada.
-No. Verás, en mi vida siempre he tenido dos caminos que elegir. De joven, decidí que quería vivir de la locura y no estudié. A los años, a falta de dinero, me ofrecieron meterme en el negocio de la droga y me negué. Me quería buscar mi suerte, así que con algo de dinero que tenía compré un boleto de la lotería. La suerte se puso a mi favor y me tocó. ¿Qué iba a hacer yo con todo ese dinero? Ya que no lo sentía como de mi propiedad, lo doné TODO a los países pobres en vez de quedármelo y vivir cómodamente. Al encontrar la moneda, pensé que sería de la suerte, y así fue. Decidí cruzar la carretera con los ojos cerrados. Tuve suerte y un coche me atropelló. En el hospital, vi la luz, me moría. Sin embargo, me dije: “¿de verdad quiero morir ya?” no me sentía preparado y decidí vivir.

Me quedé impresionado con lo que estaba diciendo, cada vez era más extraño. Él continuó hablando.

-La vida siempre te ofrece dos camino, tienes que saber elegir el que te lleve a vivir de verdad, el que te vaya a enseñar la vida, el que te ayude a sentirte realizado. No hay que dejarse llevar por la pereza. La verdad es que yo no quiero estar en silla de ruedas. Me querría morir, pero mientras la vida me de la opción de seguir adelante, lo haré. Siempre con una sonrisa, la mejor forma de afrontar las penas.

Tras terminar de hablar, sacó del bolsillo la moneda que había encontrado tiempo atrás, y estirándome el brazo, me dijo:

-Tómala. A mí me dio suerte, me terminó de enseñar a vivir. Tal vez sea lo que necesitas para poder empezar a ser realmente feliz.



Elena García Candau 

martes, 4 de diciembre de 2012

Andrés Calamaro


Andrés Calamaro





                   Andrés Calamaro nació en Buenos Aires, en Argentina el 22 de Agosto  de 1961. Es músico, compositor, intérprete y productor Argentino. Perteneció al grupo “Los abuelos de la nada”
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Publicaron su primer disco en 1982. Andrés Calamaro participa en la musicalización de la obra “Tango salsa” lo que lo permite dar a conocer sus temas propios.  En 1984 lanza su primer disco en solitario “Hotel Calamaro”. En 1985 Calamaro saca su segundo disco “Vida cruel” pero no consigue el éxito que tenia con “los abuelos de la nada”.
               En España en 1990 se una a Ariel Rot y Julián Infante donde y crean el grupo de “Los Rodriguez” y ya en 1997 vuelve a ser artista solitario hasta sus días.
                       Andrés Calamaro quiere expresarnos a través de sus canciones lo que el cree que la libertad es y lo que es la libertad en la realidad y no es más que algo que buscamos todos y no sabemos donde está. Él piensa que la tienen los presos pero yo pienso que la tenemos todos.
                      La libertad debería, aunque en este mundo que nos ha tocado vivir no lo es, un derecho mundial, en la que todos podamos expresar nuestros ideales a través de la música, la pintura, la escritura y sin ningún tipo de excepción, ni discriminación.
                       Vivimos diariamente escenas de personas discriminadas y no hacemos nada para que eso se arregle y vemos constantemente noticias en las que de verdad nos entran ganas de echarnos a llorar y no somos conscientes de ello. 


Jaime Hernández 

lunes, 3 de diciembre de 2012

                     El Factor Humano

Este libro habla sobre lo que tuvo que hacer Nelson Mandela para conseguir unir a un país entero dividido por el odio racial. Comienza cuando Mandela está en la cárcel, aquí se propone conquistar a sus enemigos para así conseguir su libertad y poder ser presidente de Sudáfrica. Al final Mandela cosiguió sus objetivos. Cuando llegó a ser presidente se dio cuenta de la inestabilidad del país, este estaba dividido por cincuenta años de odio racial, ya que los blancos vivían en unas condiciones mejores a la de los negros y además los niños blancos jugaban al rugby mientras que los niños negros jugaban al fútbol. Este odio culminó con la amenaza de una guerra civil. Mandela comprendió que tenía que unificar a los negros y los blancos de una forma espontánea y emocional, vio que el deporte, y sobre todo la copa del mundo celebrada en Sudáfrica, la estrategia fantástica para lograrlo. Con esta estrategia conseguiría la paz en el país y cambiaría el curso de la historia, pero solo si el equipo nacional de rugby conseguía ganar. Los Springboks, como se llama al equipo de rugby, eran bastante malos y nadie creía que pudiesen ganar, pero Mandela sí lo creía. Conforme el equipo iba ganado partidos la gente lo animaban cada vez más. Hasta que llegaron a la final y se congregaron multitud de gente para apoyar a su equipo, haciendo que estos ganaran la copa del mundo y fundiendo al país entero en un abrazo entre negros y blancos. Es el ejemplo más inspirador que ha visto la humanidad y John Carlin, el autor, ha sabido plasmarlo muy bien, sobre todo el factor humano de todo este proceso.

Para mí el libro explica muy bien el proceso que tuvo que hacer Nelson Mandela para llegar a obtener su libertad y conseguir ser presidente. Además, me parece que también explica muy bien todo lo que supuso el mundial de rugby para Sudáfrica y a su vez, todo lo que consiguieron hacer con este: la unificación de un país tan dividido por el racismo.

En mi opinión es un hecho real todo el racismo y la diferencia social que hay en el mundo, y sobre todo en los países más pobres. ¿Cómo en estos países hay tanta diferencia entre unos y otros? Llevándose todos los buenos y dignos trabajos los blancos y dejando sin trabajo a los negros y teniendo estos que vivir en condiciones muy malas.
                                                                                                                             Javier Díaz Sánchez