lunes, 10 de junio de 2013

Giges, ¿el bueno o el malo?

A continuación procedo a analizar el relato de Heródoto, Giges. He aquí un breve resumen del mismo:
El rey Candaules amaba a su esposa. Convencido de su "perfección", el rey comenzó a alabar sus virtudes delante de Giges, uno de sus colaboradores.Convencido de que éste se mostraría escéptico de la belleza de su esposa, lo convence para esperar en su habitación y así verla desnuda. Lo que no esperaban es que ella se percatase de la presencia de Giges, y al día siguiente, le propusiera lo siguiente: Debía de matar a Candaules y ser rey junto a ella; o morir él mismo para no caer de nuevo en la tentación. Al final, Giges acaba por asesinar al rey mientras éste dormía.
Cualquiera podría pensar que Giges acabó con la vida de Candaules por miedo a perder la suya propia, pero, ¿quién lo dice? ¿Y si se vio tentado de la oferta de controlar Lidia? Cabe la posibilidad. También existe la hipótesis de que Giges quisiera eludir el castigo por sus actos.
Más tarde, Platón reelaboró la historia. En ésta nueva versión se incluía un anillo que tiene la virtud de volver invisible a su poseedor.
Yo defiendo que debe haber motivos sólidos para llevar a cabo una acción, no solo el miedo a ser descubiertos o castigados, como expuso Glaucón a Sócrates tras contarle el mito de Giges y el anillo. Una buena persona seguiría haciendo lo correcto tras encontrar el anillo, no cometería faltas y delitos solo porque no puede ser descubierto. Ante este punto, Sócrates insistía en que, por muchos beneficios que se puedan cosechar de la injusticia, solo son felices las buenas personas. Sin embargo, yo discrepo de este punto, pues siempre existirán aquellos que conseguirán sus objetivos ilícitamente y sin pizca de remordimiento, como creo que sería el caso de Giges.
También habrá quien diga que Giges solo actuaba bajo coacción. Hacer las cosas por obligación o por elección marca la diferencia sobre quienes somos.
Quiero pensar que yo preferiría morir a usurpar un derecho que no me pertenece, y más aún con el cargo de conciencia de haber sesgado una vida. Pero, claro, yo nunca he tenido que elegir entre lo que yo quiero o lo que es correcto, no a gran escala.

sábado, 8 de junio de 2013

Giges de Herodoto

El rey Candaules estaba muy enamorado de su esposa y pensaba que era la más guapa del mundo. Entre sus oficiales preferidos estaba Giges. Candaules empezó a elogiar las virtudes de su mujer ante él, el rey cría que Giges estaba pensando que exageraba, por lo que le propuso que entrara en el dormitorio y viese a la reina desnuda con sus propios ojos.
Giges negaba esta petición por las horribles consecuencias que tendría esto sobre él, pero las insistencias de su rey le hicieron aceptar. Lo que harían es que Candaules diría que se iba a la cama, se llevaría a Giges y escondería a este detrás de la puerta, de manera que la reina no le pudiera ver pero él sí a esta. Al caer la noche hicieron lo pactado y cuando llegó la reina a sus aposentos empezó a quitarse la ropa. Giges lo vio todo perfectamente y  cuando salió la reina lo vio, pero no dio la voz de alarma.
Al día siguiente la mujer hizo llamar a Giges, este no sospechaba sobre que la reina supiese lo sucedido la noche anterior. Al llegar la reina le dijo que tenía dos opciones, o matar a Candaules y quedarse con el reino y con esta o morir él. Giges atónito no pronunció palabra y después le suplicó enérgicamente a la reina que no podía escoger, pero al ver que no iba a poder disuadirla decidió matar ala rey. Giges le preguntó a la reina que cómo podría matar a su esposo, a lo que ella le respondió ''en el mismo sitio donde él me prostituyó'', la mujer quería que lo matase mientras dormía. La reina lo introdujo en el mismo sitio donde había visto a la reina y cuando el rey se durmió Giges se abalanzó contra él matándolo.

En esta historia se puede ver que hay dos dilemas morales. El primero es el de ver a la reina desnuda, este se negó, pero por la insistencia del rey tuvo que aceptar. Este es un dilema correcto/ bueno y Giges elige la decisión buena porque es incorrecta pero tiene buenas consecuencias.
El segundo dilema es el más importante porque tiene que elegir entre matar al rey o morir. En este caso muchos hubiéramos hecho como Giges porque nadie quiere morir. Es el mismo dilema que el anterior y termina con la misma decisión porque es incorrecto matar a alguien pero esto al final termina bien.

Javier Díaz Sánchez

jueves, 6 de junio de 2013

Giges.

"Resulta que el tal Candaules estaba enamorado de su mujer y, como enamorado creía firmemente tener la mujer más bella del mundo; de modo que, convencido de ello y como, entre sus oficiales, Giges, hijo de Dascilo, era su máximo favorito, Candaules confiaba al tal Gíges sus más importantes asuntos y, particularmente, le ponderaba la hermosura de su mujer. Y, al cabo de no mucho tiempo -pues el destino quería que la desgracia alcanzara a Candaules-, le dijo a Giges lo siguiente: «Giges, como creo que, pese a mis palabras, no estás convencido de la belleza de mi mujer prueba a verla desnuda.» Giges, entonces, exclamó diciendo: «Señor, ¿qué insana proposición me haces al sugerirme que vea desnuda a mi señora? Cuando una mujer se despoja de su túnica, con ella se despoja también de su pudor. Hace tiempo que los hombres conformaron las reglas del decoro, reglas que debemos observar; una de ellas estriba en que cada cual se atenga a lo suyo. Además, yo estoy convencido de que ella es la mujer más bella del mundo y te ruego que no me pidas desafueros».
Con estas palabras Giges trataba, claro es, de negarse, por temor a que el asunto le ocasionara algún perjuicio, pero Candaules le contestó en estos términos: «Tranquilízate, Giges, y no tengas miedo de mí, pensando que te hago esta proposición para probarte, ni de mi mujer, por temor a que ella pueda ocasionarte algún daño; pues yo lo dispondré todo de manera que ella ni siquiera se entere de que tú la has visto. Te apostaré tras la puerta de la alcoba en que dormimos, que estará entreabierta; y en cuanto yo haya entrado, llegará también mi mujer para acostarse. Junto a la entrada hay un asiento; en él colocará sus ropas conforme se las vaya quitando y podrás contemplarla con entera libertad. Finalmente, cuando desde el asiento se dirija,a la cama y quedes a su espalda, procura entonces cruzar la puerta sin que te vea.»
En vista de que no podía soslayarlo, Giges,accedió a ello. Cuando Candaules consideró que era hora deacostarse, llevó a Giges al dormitorio y, acto seguido, acudió también su mujer; una vez estuvo dentro, y mientras iba dejando sus ropas, Giges pudo contemplarla. Y cuando, al dirigirse la mujer hacia el lecho, quedó a su espalda, salió a hurtadillas de la estancia. La mujer le vio salir, pero, aunque comprendió lo que su marido había hecho, no se puso a gritar por la vergüenza sufrida ni denotó haberse dado cuenta, con el propósito de vengarse de Candaules, ya que, entre los lídios -como entre casi todos los bárbaros en general-, ser contemplado desnudo supone una gran vejación hasta para un hombre.
Por el momento, pues, sin ninguna exteriorización, se mostró así de tranquila. Pero en cuanto se hizo de día, alertó a los servidores que sabía le eran más leales e hizo llamar a Giges. Este, que no pensaba que ella estuviera al tanto de lo sucedido, acudió a su llamada, pues ya antes solía, cuando la reina lo hacía llamar, presentarse a ella. Y cuando Giges llegó, la mujer le dijo lo siguiente: «Giges, deentre los dos caminos que ahora se te ofrecen, te doy a escoger, el que prefieras seguir: o bien matas a Candaules, y te haces conmigo y con el reino de los lidios, o bien eres tú quien debe morir sin más demora para evitar que, en lo sucesivo, por seguir todas las órdenes de Candaules, veas lo que no debes. Sí, debe morir quien ha tramado ese plan, o tú, que me has visto desnuda y has obrado contra las leyes del decoro.» Por un instante, Giges quedó perplejo ante sus palabras, pero, después, comenzó a suplicarle que no le sumiera en la necesidad de tener que hacer semejante elección. Sin embargo como no logró convencerla, sino que se vio realmente enfrentado a la necesidad de matar a su señor, o de perecer él a manos de otros, optó por conservar la vida. Así que le formuló la siguiente pregunta: «Ya que me obligas -dijo- a matar a mi señor contra mi voluntad, de acuerdo, te escucho; dime cómo atentaremos contra él.» Ella, entonces, le dijo en respuesta: «La acción tendrá efecto en el mismo lugar en que me exhibió desnuda y el atentado se llevará a cabo cuando duerma.»
Después de haber tramado la conspiración, al llegar la noche, Giges siguió a la mujer al dormitorio. Ella, después de entregarle un puñal, lo ocultó detrás mismo de la puerta. Y, al cabo, mientras Candaules descansaba, Giges salió con sigilo, le dio muerte y se hizo con la mujer y con el reino de los lidios. Precisamente Arquiloco de Paros, que vivió por esa misma época, mencionó a Giges en un trímetro yámbico. Se apoderó, pues, de la realeza y fue confirmado en ella por el oráculo de Delfos. Sucedió, en efecto, que, como los lidios consideraban intolerable la muerte de Candaules y estaban en armas, los partidarios de Giges y el resto de los lidios convinieron en que, si el oráculo prescribía que él fuera rey de los lidios, en ese caso reinaría; pero, de lo contrario, restituiría el poder a los Heráclidas. Y, efectivamente, el oráculo lo prescribió y así Giges se convirtió en rey.


En este relato claramente se pueden ver dos dilemas. El primero, es el de ver a la mujer del rey desnuda, ya que a pesar de ser algo que no le terminase de disgustar estaba contra la ley y podría tener consecuencias.
No pienso que la decisión tomada fuera la mejor pero normalmente cuando nos insisten en algo que nosotros en el fondo queremos tendemos a ceder.
El segundo dilema que se puede observar es la de matar a su amigo para salvar su vida, tras haber cometido un error debe matar al marido de la dama a quien vio desnuda para salvar la vida. El ansia de poder y el miedo a la muerte son dos grandes herramientas para que se decantase a hacerlo.
 
ELENA GARCÍA CANDAU. 


Crédito sobre Giges, por Jaime Hernández.

Esta historia nos cuenta un caso de Candaulismo, en referencia a su creador Candaules, que como podemos ver es un caso extraño en el que éste tipo le pide a Giges (criado de Candaules) que vea a su mujer desnuda, y éste atónito y obedeciendo una orden acepta.
Giges se aproxima con Candaules a la habitación de la reina y contempla y admira la figura de tan semejante belleza sin sus vestiduras, pero la reina se da cuenta. Con el ansia de vengarse de su esposo Candaules, le ofrece a Giges dos opciones: o matar a Candaules y apoderarse de ella y de su imperio, o morir en ese mismo instante, y Giges decide matarlo. Por la noche mientras dormía, en el mismo cuarto donde Candaules obligó a “prostituir” a la reina, Giges le mató, apoderándose así de su imperio y de su esposa.

Es un claro caso de inmoralidad, ya que al estar Candaules enfermo de Candaulismo desea ver la práctica sexual en la que un hombre obtiene placer al observar a su mujer copulando o siendo admirada por un tercero, en este caso la segunda hipótesis y su mujer se da cuenta de que Giges la está observando con pasión, así que decide vengarse de esa manera tan cruel. Aunque también existe atracción por parte de Giges a la reina, ya que podría haberle dicho que matase a Candaules, pero le dice que al matarle se tiene que quedar con ella y apoderarse de su imperio.

viernes, 17 de mayo de 2013

Es muy importante tener ambiciones, gustos, practicar cosas que te gusten y relajen, y si es posible tratar de ser bueno en ello.
Muchas personas tocan instrumentos, bailan o practican algún deporte.
En los años de instituto, profesionales recomiendan hacer algo así para “despejarnos” y que nos pueda servir de descanso.
Personalmente, debo decir que  esto me resultaba una tontería ¿Cómo practicar algo que te guste te puede ayudar a estudiar mejor? Estuve años practicando tenis, no sabía lo que era estudiar sin tener un par de veces a la semana una actividad que sirviera de tubo de escape. Este año me lesioné una rodilla y he tenido que dejar el tenis, creo que el único deporte que me gusta y por el que he llegado a sentir que podría llegar a algo.
Cuando supe que debía dejar el tenis, intenté buscar un nuevo pasatiempo. Probé con la pintura, pero enseguida aparecían comparaciones o críticas que ponían mis dibujos al nivel del subsuelo. Traté de aprender a tocar el piano, pero nuevamente aparecían criticas que me hacían desmoralizarme y finalmente lo volví a abandonar. Finalmente, descubrí que me gustaba la fotografía y quise hacer algún curso de esta, pero casi todos a los que se lo comentaba me decían que era una tontería que no valdría la pena, así que ni lo intenté.
Tras estar un año sin hacer ninguna actividad extraescolar que me sirviera para descansar y airearme, he descubierto que es verdad lo que dicen, es más fácil cuando puedes dedicar un rato de tu tarde a algo que te guste.
Recomiendo ahora a los estudiantes, les vaya bien o mal en los estudios, hacer lo que les gusta, realizar todo aquello que les atrae. Sin importar comentarios, críticas o comparaciones de la gente ya que escucharlos no servirán para nada. Realizando esto, muchas veces te resulta menos complicado mantener una sonrisa en la cara incluso.

Elena García Candau 

¡Envidia!


¿Qué es la envidia? Según la Real Academia de la Lengua Española, es un sentimiento que se define así:
<<Tristeza o pesar del bien ajeno>>. ¿Sentir envidia de alguien significa que no te alegres de sus logros, virtudes o posesiones? Yo no lo creo. Cuando siento envidia de alguien, yo quiero lo mismo para mí, no me siento triste de que otra persona lo tenga.
La primera vez que sentí envidia de alguien, la sensación tan que tan bruscamente recorrió mi cuerpo me desconcertó. Tristeza, ciertamente. Algo cercano a la furia corroyendo mis venas, pero no hacia aquello que la desencadenó, sino a mí misma, a la casualidad y a las circunstancias. Furia hacia ese sentimiento sin nombre que se traduce en "¿Por qué yo no?". Y, además de todo ese resentimiento, un matiz de deseo.
Pero nunca tomé medidas. No traté de hacerme con esa característica, objeto, ni desarrollar circunstancias similares. No robé, no imité. ¿Por qué el resto del mundo ataca a las personas que inspiran sentimiento de envidia? Belleza. Dinero. Familia. Poder. Inteligencia. Amistad. Salud. ¿Cuántas cosas puede pedir la gente sin darse cuenta de las que ya tiene?
Eso me ocurrió a mí, sí. Sumida en mi penosa autocompasión. Planteándome el por qué no sería más guapa, más delgada, más inteligente, más culta, mejor persona. Por qué mi familia no estaría más unida, y mis tíos, primos y abuelos se peleaban unos con otros contínuamente. Por qué mi padre tendría que trabajar tanto y mi madre estaría tan malita.
No sé qué fue lo que ocurrió que cambió mi vida. ¿Que crecí? ¿fue algún hecho? ¿una hospitalización? Ni idea. Pero un día se me ocurrió mirar a mi alrededor, y un cosquilleo similar al de la adrenalina se instaló en mi pecho, al darme cuenta de que era feliz.
Mi casa, ese lugar cálido y acogedor donde he crecido y jugado, me hace feliz. El hecho de que mi padre tenga trabajo. Que mi madre siga a mi lado me hace feliz. Tener acceso a educación y a cultura.
Y cosas triviales, como que mi amiga me diga <<que soy la más mejor>>. Aprender un nuevo idioma. Ponerme a jugar a la playstation con mi hermano mayor, cantar con mi hermana mientras cocinamos, estudiar, esconderme bajo el edredón durante horas y horas a leer. Lo mucho que quiero a mis padres y a mis hermanos, el hecho de que haya personas que me aprecien y me soporten aún con mis defectos y mis dificultades.
La música, la literatura y hasta una puesta de sol bonita es susceptible de arrancarme una enorme sonrisa. Como debe ser, como debería ser para todo el mundo. Hay mucho por aprender y descubrir, y somos afortunados de conocer algunas de las infinitas sensaciones que este planeta y sus habitantes nos ofrecen.
Cristina Elena Castro

jueves, 16 de mayo de 2013

El físico no importa.


No sé exactamente si esto que voy a hacer es un crédito, pero desde luego es una reflexión que me hago a mi mismo y para demostrar apoyo moral a una compañera. Todo se remonta a hace una semana, era primera hora y como cada viernes, entramos en ética. Fátima, nuestra profesora, nos quiere enseñar un crédito de nuestra compañera Cristina. Todos nos quedamos anonadados al leerlo ya que ninguno tenía constancia de él problema que Cristina venía acarreando desde hace años. Ella estaba siendo acosada por su aspecto físico hasta un punto extremo, algo que desgraciadamente ocurre diariamente a muchas personas, en especial a niños durante el horario escolar. Además estas personas que insultan a Cristina no la conocen de verdad porque, aunque piensen que por fuera es como es, por dentro es impresionante y tiene un gran corazón a parte de sus grandes (pero grandes) cualidades que tiene con respecto a la literatura. Por lo menos a mí siempre me deja alucinado.
Personalmente esta historia me ha hecho reflexionar y sacar a la luz que yo también he vivido cosas similares a los de mi compañera, porque la gente se metía conmigo también: por mi aspecto físico y sobretodo, aunque parezca que no molesta, con mi sexualidad. Desde hace años me dicen insultos como “mariquita” y yo no sé el porqué de estos insultos. No sabía si es por algo que hice de pequeño, pero lo que sé es que me lo siguen diciendo sin ninguna razón. Además yo sé que no soy homosexual, pero habrá alguien por ahí al que no le caiga bien y se dedica en su tiempo libre a meterse conmigo en ese sentido y seguro que con otras personas. Si es verdad que desde hace tiempo la frecuencia con la que la gente se mete conmigo ha disminuido  pero sigue molestando de vez en cuando.
Con esto quiero decir a Cristina y a todo el mundo algo que desde chico lo tengo muy claro, y es que no importa como somos y lo que los demás piensen sobre nosotros, con tal de sentirte bien contigo mismo, puedes ser feliz y eso es lo que importa.
Jaime Hernández.