A continuación procedo a analizar el relato de Heródoto, Giges. He aquí un breve resumen del mismo:
El rey Candaules amaba a su esposa. Convencido de su "perfección", el rey comenzó a alabar sus virtudes delante de Giges, uno de sus colaboradores.Convencido de que éste se mostraría escéptico de la belleza de su esposa, lo convence para esperar en su habitación y así verla desnuda. Lo que no esperaban es que ella se percatase de la presencia de Giges, y al día siguiente, le propusiera lo siguiente: Debía de matar a Candaules y ser rey junto a ella; o morir él mismo para no caer de nuevo en la tentación. Al final, Giges acaba por asesinar al rey mientras éste dormía.
Cualquiera podría pensar que Giges acabó con la vida de Candaules por miedo a perder la suya propia, pero, ¿quién lo dice? ¿Y si se vio tentado de la oferta de controlar Lidia? Cabe la posibilidad. También existe la hipótesis de que Giges quisiera eludir el castigo por sus actos.
Más tarde, Platón reelaboró la historia. En ésta nueva versión se incluía un anillo que tiene la virtud de volver invisible a su poseedor.
Yo defiendo que debe haber motivos sólidos para llevar a cabo una acción, no solo el miedo a ser descubiertos o castigados, como expuso Glaucón a Sócrates tras contarle el mito de Giges y el anillo. Una buena persona seguiría haciendo lo correcto tras encontrar el anillo, no cometería faltas y delitos solo porque no puede ser descubierto. Ante este punto, Sócrates insistía en que, por muchos beneficios que se puedan cosechar de la injusticia, solo son felices las buenas personas. Sin embargo, yo discrepo de este punto, pues siempre existirán aquellos que conseguirán sus objetivos ilícitamente y sin pizca de remordimiento, como creo que sería el caso de Giges.
También habrá quien diga que Giges solo actuaba bajo coacción. Hacer las cosas por obligación o por elección marca la diferencia sobre quienes somos.
Quiero pensar que yo preferiría morir a usurpar un derecho que no me pertenece, y más aún con el cargo de conciencia de haber sesgado una vida. Pero, claro, yo nunca he tenido que elegir entre lo que yo quiero o lo que es correcto, no a gran escala.
No hay comentarios:
Publicar un comentario