Durante la
última semana habremos oído hablar del caso Bárcenas, que ha salpicado de
manera nefasta al Partido Popular (PP) dañando así su imagen hacia otra más
corrupta. Pobre alusión a Luis Bárcenas. La comparecencia del ministro de
hacienda, en el Congreso había generado mucha expectación, por como el escándalo
sobre la regularización extraordinaria de 10 a los 22 millones que el ex
tesorero del Partido Popular había salpicado a hacienda. Pero Cristóbal Montoro ha pasado de “puntillas” por este
particular. Ni siquiera ha pronunciado el nombre del también ex senador hasta
el último tramo de la comisión, entre otras cosas para recordar que abandonó el
PP en el año 2009. Aún así los políticos del mismo partido político (PP) se han
quejado, entre ellos el presidente del PP de Ibiza que dice que el caso
Bárcenas es una “vergüenza” para la clase política.
Estamos ya hartos de escuchar en
la tele casos de políticos corruptos, desde casos con menos importancia de
corrupción en pueblos hasta este punto, que sobrepasa lo normal. La pregunta
que me lleva a hacerme este caso de corrupción es: ¿Qué nos depara el futuro si
dejamos éste en manos de políticos así?. Lo más probable es que sea el fracaso.
Lo que me parece más fuerte aún es la poca vergüenza que hay que tener para
hacer este tipo de cosas, “confiamos” en ellos, dejamos nuestro presente y
nuestro futuro en sus manos y nuestro pasado también ha sido controlado por
ellos y, ¿Nos lo pagan así?. Hemos tenido buenos momentos pero la época que
estamos sufriendo ahora es catastrófica, hasta el punto de que estudiar va…está
siendo de ricos.
Desde
un punto más reflexivo, podríamos decir que la corrupción atenta contra la
ética de ellos mismos ya que al hacerla, en su punto de responsabilidad de
político, mienten a todos los ciudadanos y lo peor, se mienten a ellos mismos.
Da mucha, pero que mucha pena decir esto, y aunque desde chicos nos dicen que no
es lo importante y que hay otras cosas en la vida, el mundo entero se controla
con dinero, hasta llegar a este punto.
Jaime Hernández.
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