lunes, 8 de abril de 2013

¿Tú qué habrías hecho?

Todos conocemos el término drogas, en el instituto personas de mi edad lo utilizan bastante como broma. Tras cuatro años de instituto, charlas, conferencias y folletos te sabes de memoria todos sus efectos, todos los daños que te causan y lo malas que son sin haberlas probado siquiera.
Creo que es un tema que se trabaja anualmente, que los profesores nos machacan e intentan hacernos reflexionar sobre lo estúpido que es consumirlas.
De forma extraña, gente de mi edad que ha trabajado el tema tanto como yo las sigue tomando, como si nada les fuera a pasar, como si de un ser inmortal se tratara.
Mas en este texto no quiero hablar de las drogas en sí, ni de las personas que las consumen ni del daño que se hacen. Quiero aprovechar para hablar de las personas que las venden, esas a las que muchos señalan con el dedo diciéndoles criminales sin saber por qué lo hacen.
No digo que los comúnmente conocidos como camellos no sean delincuentes ni mucho menos pero, ¿eso los pone al nivel de un asesino?
Mi inspiración para este crédito es que hace poco una persona de mi ambiente cercano se introdujo en la venta de droga. Él no pretendía hacer ningún mal. Sabía que estaba mal, pero el banco los había amenazado con embargarle la casa a toda su familia, una familia en la que entraba poco dinero mensualmente, en la que duramente llegan a fin de mes.
Cuando a mi amigo se le presentó la oportunidad de conseguir dinero fácil la aprovechó.
Tras estar unos meses en la venta de estas malditas sustancias, se dio cuenta que las personas para las que trabajaba lo estaban empezando a obligar a hacer cosas que él no quería llevar a cabo.
Este chaval se cansó y decidió dejar el negocio mas no podía, lo habían amenazado con matarlo.

Cada vez que me contaba algo del tema se me descomponía todo el cuerpo, se me cambiaba la cara, sentía como si fuera yo la que estaba en la situación y pensaba en que lo mataran, o en todo lo que le pudiera pasar. Durante semanas rompía a llorar a la mínima mención del tema, aunque fuera con intenciones de gastar una broma.
Ahora que en ética estamos tratando los dilemas morales, quiero comentar el gran dilema que tenía en ese momento ya que no sabía qué hacer, dudaba entre si debía contarlo a la policía para evitar que lo matasen aunque él se llevase una sanción por vender droga; o dejar la situación tal y como estaba. Legalmente debería haber ido a la policía y haber contado el crimen desde el principio pero, ¿de verdad sería capaz de hacer eso a un amigo?

¿Tú qué habrías hecho?

E.G.C.

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